sábado, 3 de agosto de 2013


-HAY UN HERIDO PUÑO QUE SE ALZA-
      Hay un herido puño que se alza,
y un grito que al viento se eleva,
la piel curtida que la ira ensalza,                
y que contra el mazo se subleva.
     Camina el gentío hacia la libertad,
soñando con derribar al hastío,
armándose tan sólo de la verdad,
harto de tan déspota desafío.
   El sol castiga la insolencia,
los absurdos dioses el atrevimiento,
el cruel hambre vomita demencia,
y el violento frío corta el aliento.
  El rico pasea sus sobras,
e incluso exhibe desprecio,
se jacta de buenas obras,
y en su sillón permanece recio.
   Si un hilo parece anudado,
o, una palanca resistente,
no duda de su soldado,
y te marca a hierro candente.
   No es la voz lo que le agrade,
y menos, el puño que se resiste,
más sí su fiel corro cofrade,
y su vida por la que caíste.
  Así que, ¡revienta obrero!,
corre veloz hacia tus armas, 
solivianta tu orgullo lastimero,
 y grita todas tus proclamas.
 Arráncate los grilletes,
deslía el yugo tirano,
afila los estiletes,
alíate con tu hermano.
Agrupa las almas perdidas,
guíalos hacia la revolución,
blinda las vías conocidas,
corta el paso al patrón.
Haz de la guerra tu ejemplo,
del duro sacrificio tu mérito,
inutiliza su mendaz templo,
resta a la biblia su crédito.
  A la victoria has de ser fiel,
¡si no es la muerte!, no rendirte,
o vivirás en casas de hiel,
sin que puedas resarcirte.
Conociste la negrura,
y el pasado sin aliento,
la cuerda que captura,
al corazón sangriento.
 Ya las letras son cristalinas,
y tus recuerdos pétreos,
con tu gloria los iluminas,

y por tu rabia son férreos.